Sé que eres de pocas palabras, pero también sé, que cuando
las dices, las dices de corazón. Sé que eres más de hacer cosquillas que de dar
abrazos, pero esa es tu forma de darlos. Sé que tienes un gran carácter, pero
no podrá ganar nunca la grandeza de tu corazón.
Cuando sonríes, te quedas mirándome a los ojos, y cada vez
esas miradas duran más, porque la vergüenza de las primeras veces, ya ha ido
quitándose, pero nunca se perderán esos cosquilleos en el estómago.
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