Parece que los días de lluvia no
son los más apetecibles para la gente.
Pero, para mí que estoy ahora
delante tuya, con las gotas recorriendo desde tu pelo alborotado hasta tus deportivas
encharcadas, para mí sí. Me siento afortunada… Pero no la que más.
Ojalá ser esas gotas que hacen
que cierres los ojos, que rozan tus labios, que empapan tu ropa.