Granito a granito, así te pasas
la vida.
Formando una pequeña, cada vez
más grande, montaña de arena. Esa que parece indestructible, que, con cada
logro, la fortaleces con más de ellos.
Y llega esa persona, esa a la que
le das tu montaña, la depositas en sus manos, y que, con un solo soplo, puede
destruirla.
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